«Antes creía que estaba mal participar porque no soy chilena, pero luego me di cuenta de que mi opinión es valiosa y representa a muchos adolescentes»

Angeline Morgado (17), desde el año 2021, ha participado en proyectos de América Solidaria vinculados a la participación e incidencia adolescente dentro de la sociedad. Actualmente es vocera juvenil de la fundación y miembro del Consejo de la Sociedad Civil del Ministerio de Educación con la misión de ser escuchada y generar un cambio. 

Cuando Angeline Morgado (17), adolescente integrante de varias iniciativas de América Solidaria, llegó a Santiago desde Venezuela hace cinco años junto a su mamá  estuvo un par de meses sin ir al colegio. En el país que nació el sistema educacional funcionaba en tiempos diferentes, por lo que encontrar una institución que la aceptara fue complejo. Cuando finalmente lo logró, en la comuna de Conchalí, recibió bullying de parte de sus compañeros debido a su constante participación en clases y actividades, por lo que nunca se sintió cómoda. Entonces decidieron cambiarla de escuela y entró a estudiar al actual Liceo “Multigénero” Eloísa Díaz de Independencia. 

Cambiar el nombre del liceo antes se llamaba Liceo Rosa Ester Alessandri Rodríguez fue uno de los cambios que ha hecho desde que está en el país, junto a un grupo de compañeras. Desde ahí no ha parado y su pasada por la Fundación América Solidaria, ha dejado huellas. 

América Solidaria trabaja para y por la niñez y adolescencia para que tengan una vida más justa, digna y que sus derechos sean respetados. Además, una arista muy importante, es la participación adolescente, en la que ha estado involucrada Angeline. Ha sido parte de proyectos como Concausa, Jóvenes por el Futuro, Accionadores, y ahora fue seleccionada para ser integrante del Consejo de la Sociedad Civil del Ministerio de Educación, un gran reconocimiento por su compromiso con la adolescencia y juventud en Chile.

¿Por qué crees que es importante estar en estos espacios?

Porque es necesario. Al principio creía que estaba mal hablar y participar porque no era mi lugar, era de alguien chileno y siempre tuve la inseguridad. Luego cuando empecé a involucrarme en espacios de la comuna de Independencia y América Solidaria, me di cuenta de que no le estaba quitando el lugar a nadie, sino que estaba aceptando un lugar y específicamente en Independencia sentía que había muchas voces jóvenes que no eran escuchadas. Me di cuenta que mi opinión era valiosa y representaba a muchas personas. 

Y esta inquietud de querer participar, ¿cómo nació?

Según mi mamá, siempre he sido una niña muy extrovertida, quería dar mi opinión pero no lo pensaba antes de decir, entonces interrumpía a los adultos. Por eso comencé a guardar esas opiniones y quedármelas. 

En Venezuela participaba en situaciones escolares porque no había otro lado, lo demás era para adultos. Cuando llegué a Chile vine con la idea de que no podía participar porque me iban a ver, notar mi acento y darse cuenta de que era diferente. Pero gracias a otros espacios me fijé de que no era la única adolescente migrante que había tenido experiencias así y necesitaban nuestras voces.

¿Por qué te importa que se difunda hacia otros adolescentes?

Porque noto las mismas ganas de incidir en mis pares, solo que no todos tenemos las herramientas o las oportunidades. Debo decirles a mis amigas, o en el colegio, que las ganas de participar se pueden convertir en algo tangible, sino siento que eso se está desperdiciando o silenciando de alguna manera. El poder transmitirles la información hace que tengamos más jóvenes interesados, y luego tengamos a jóvenes haciendo cambios que después se convertirán en adultos haciendo cambios.

¿Y qué significa para ti participar en el consejo?

Yo creo que una vez le dices que sí a un proyecto y te gusta, quieres vivir todas las experiencias que puedas y eso me pasó con el Consejo. Quise participar porque lo vi en una publicación de Instagram del Mineduc y pensé que esa era otra oportunidad y dije «¿Por qué no?», ese es mi lema. 

Postulé, les pedí a mis profesores que me revisaran mis documentos de porqué quería participar. Lo hice por mis vivencias como estudiante extranjera en Chile que he pasado por tantas cosas para llegar a donde estoy. Quiero decir que se mantenga lo positivo que viví, pero que lo negativo lo suprimamos, que otros estudiantes extranjeros no lo vivan, esa fue mi motivación.

Significa un resultado de todo lo que me llevó hasta acá, el esfuerzo de decir que sí, dar mi opinión, participar de estos espacios,  formarme como activista juvenil lo veo reflejado en esto. Esta oportunidad es una herramienta para representar a otros. 

¿Qué piensas de la participación adolescente en general?

Es necesaria, muy necesaria porque no me gusta la idea de que el cambio solo lo pueden hacer adultos. 

Los adultos han planteado las mismas soluciones siempre y es necesario que ahora invitemos a otras perspectivas a la mesa, a los jóvenes. Muchas veces dicen que lo que proponen los jóvenes no va a funcionar en su mundo, pero la solución de un joven si la comprendes y analizas y dices si, puedo traducirlo a lo que significa como hacerlo yo como adulto. 

Además ahora las juventudes debido a la crisis climática nos dimos cuenta de que tenemos menos tiempo del que creemos, entonces pensar en un futuro no es cierto, decir que lo cambiaré todo cuando sea un adulto, pero de ahí a eso ¿cómo va a estar el mundo?

¿Y el papel que ha tenido América Solidaria en esto?

Ha sido un amplificador de mi voz y de muchos jóvenes. Nos ha ayudado a juntarnos y luchar por lo mismo, así nuestras opiniones se hacen más poderosas ante las autoridades. Lo agradezco mucho porque ha hecho que mi voz sea escuchada ante la gente que necesito que la escuche y me ha ayudado a ser parte del cambio.

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