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La solidaridad viene de la palabra solidario, que significa según la real academia de la lengua, adhesión a la causa de otros o de otro. Algunos escritos más románticos y menos fríos hablan que es un valor humano… Un ¿Valor Humano? ¿Será que eso realmente lo entendemos? ¿Lo vivimos? ¿Alguna vez nos detenemos a pensarlo? Por ejemplo, ¿Hoy cuántas veces fuiste solidario en el día? Tal vez tu respuesta sea ninguna, y, no estoy escribiendo una columna para hacer un proceso de retroalimentación personal más bien quiero orientar la conversación para entender porque profesamos tanto la solidaridad cuando realmente la implementamos poco en un país como el nuestro y sobre todo con una infancia y una adolescencia tan golpeada como la nuestra.

Revisemos algunas cifras, de seguro los que lean este artículo podrán tener mayor información al respecto, pero solo para darnos un contexto, 55 niños y niñas son abusados diariamente en nuestro país, el 21% de nuestros niños y niñas viven en situación de pobreza, el 34 % de los jóvenes que dejan el colegio lo hacen por problemas económicos. ¿Cuántas veces hemos pasado al lado de un niño o niña en la calle que está pidiendo dinero y simplemente seguimos de largo o subimos el vidrio del carro? Muchos temerosos en diferentes escenarios que lo he preguntado no se atreven alzar la mano, yo la alzo siempre porque me pasa todos los días, algunas veces paro hablo con los niños, otras veces frenó en seco y regañó al papá o a la mamá creyendo que tengo yo la verdad única sobre su historia. La respuesta es simple esto va más allá de la mera solidaridad se trata de años y años de indiferencia, de individualismo, de egoísmo.

En la vida después de leer sobre muchas personas, escritores, pensadores, filósofos, solo uno me ha cautivado realmente por la capacidad de darse a los demás sin esperar nada a cambio más que golpes y desprecio, es Jesús de Nazareth, y tampoco les digo que es un artículo de religión que pretende hacer un ejercicio de conversión, eso cada quien con su creencia, pero pienso si fuéramos tan solo un 1% de generosos como lo fue él tendríamos un mundo diferente.

Pienso en la solidaridad en un mundo como el de hoy, donde se nos dice que no estrechemos las manos, que no nos acerquemos, que no salgamos de casa, que con los vecinos de otros países menos, que el computador hoy es la solución en una ciudad donde el 50% de nuestros niños y niñas más vulnerables no tienen un computador ni internet para estudiar. ¿Me pregunto qué niños estamos formando? La respuesta es la misma o tal vez un poco peor, niños que se formaran en la indiferencia de nuestra sociedad como viene pasando por décadas y que si no actuamos así sea con mangos bajitos como dicen los profesores como sociedad no vamos a progresar.

Por Catalina Arciniegas, Directora Ejecutiva de la Fundación en Colombia

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