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Dentro de la comunidad de Quilacahuín, en la región de Los Lagos, vive un grupo de niños, niñas y adolescentes que están participando en la competencia FIRST LEGO League, motivados por dos profesionales voluntarias de América Solidaria, la que busca fomentar el aprendizaje sobre matemática, innovación y tecnología, sumado al desarrollo del trabajo en equipo.

 Hace solo unas semanas llegó un paquete de FIRST LEGO League a nombre del Colegio Quilacahuín. Dentro de este venía material de Lego, ladrillos, sets y, lo más esperado, un robot listo para ser armado. Llegó a las manos de dos profesionales voluntarias de la Fundación América Solidaria: Larissa de Oliveira, Paula Zepeda y Catalina Hargos.

El objetivo de la fundación es apoyar los espacios donde habitan niños, niñas y adolescentes para que puedan desarrollar sus aptitudes, dar su opinión y promover sus derechos. Debido a su misión sobre fomentar la educación dentro de la comunidad, ambas tuvieron la idea de postular a la competencia.

Larissa es brasileña y en su país participó en este programa con otra comunidad. Por otra parte, Paula, de nacionalidad colombiana, también había escuchado sobre esta actividad. Fue en ese momento cuando comenzaron a investigar si era posible aplicarlo en Quilacahuín. Con el paso de los días ya tenían claridad de cómo y cuándo postular, pero se toparon con un problema: el costo de inscripción. Pero encontraron una beca de la Fundación SparkTalents.

Con esta pudieron inscribir a un grupo de nueve niños y niñas al programa online. Este está enfocado en el aprendizaje en torno a la ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas, que puedan ser aplicadas en un desafío anual. El objetivo es conocer sus habilidades, experimenten y desarrollen ideas. FIRST LEGO League se ha realizado en más de 90 países en el mundo y ha alcanzado a más de 32.000 jóvenes en más de 40.000 equipos de trabajo. 

Así, a mediados de 2021, ambas voluntarias comenzaron con la capacitación y la implementación de los materiales. En un inicio las actividades fueron de habilidades blandas para fortalecer la autoestima y valores de los chicos y chicas de entre 12 y 14 años. “No ha sido fácil aplicarlo, es un paso a paso, hemos ido avanzando con los chicos que decidieron comprometerse”, relata Paula. 

Ambas cuentan que al abrir la convocatoria algunos jóvenes se interesaron de inmediato, pero ellas siempre recalcaron que no es una actividad obligatoria. Varios de ellos se han mantenido en el equipo. María José Abarca, Coordinadora de línea Acción Niñez de América Solidaria, afirma que “el objetivo es que vean a los niños no de manera utilitarista ni de usuarios, sino que sean participantes de las diversas acciones a las que se les invita”.

“Dentro de la comunidad hemos recalcado lo importante que es que ellos los apoyen en la participación de la actividad y que dimensionen que esta es una competencia nacional y si les va bien puede ser internacional”, asegura una de las voluntarias.  Ahora solo les queda seguir con las misiones e ir armando el robot, para que cuando llegue diciembre tengan todo preparado para dar su mejor esfuerzo junto a los, aproximadamente, 30 equipos nacionales. 

 

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