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Los desafíos que tiene hoy la niñez y adolescencia en situación vulneración y exclusión, sobre todo después de la pandemia, no pueden ser superados si trabajamos solos. Por eso, en América Solidaria estamos convencidos de que si nos unimos y cooperamos unos a otros podemos alcanzar los cambios que se requieren. Así, una de nuestras formas de trabajo es a través del fortalecimiento de programas sociales que ya existen, potenciando el trabajo de otros —los que llevan años insertos en los territorios— y no inventando nuevos. Articulamos, desarrollamos habilidades, instalamos capacidades, todo con un mismo fin: que las niñas, niños y adolescentes tengan una vida más justa, más digna y, sobre todo, más feliz.

El 2020, marcado por la crisis sanitaria y social más grande de los últimos cien años, nos propuso varios desafíos: si bien sabemos que el virus no discrimina, la evidencia y nuestro trabajo en terreno nos ha demostrado que sus impactos sí, y han sido precisamente los niños, niñas y adolescentes en situaciones más vulnerables los más afectados. Son ellos quienes viven con mayor crudeza los efectos colaterales de la pandemia, como han sido la restricción de movimiento y el confinamiento obligatorio. Así, se acentuaron temáticas urgentes de abordar, como la exclusión y rezago escolar, la violencia física y psicológica, y también el deterioro de la salud mental. 

Ante ese escenario, creamos proyectos enfocados sólo en esas temáticas y cuyo objetivo es disminuir los efectos que ha tenido la pandemia en la niñez. Y, si bien parecen temáticas aisladas, que no se cruzan entre sí, no pueden ser abordadas de esa forma sino de manera interseccional: muchas veces el mismo niña o niño no sólo está excluido escolarmente, también ha vivido situaciones de violencia, afectando su bienestar socioemocional, y reafirmando la multidimensionalidad que hoy tienen las problemáticas sociales. 

La situación es compleja, pero tenemos la convicción de que se pueden cambiar. Por eso trabajamos con otros, como la Fundación Pléyades, una residencia para niños que han vivido situaciones de vulneración. Con ellos buscamos promover la participación de los niños y niñas, a través de la generación de espacios que favorezcan el aprendizaje, el buen trato y un buen uso del tiempo libre en las comunas de Recoleta y La Pintana, en Santiago, y también impulsamos la promoción de sus derechos y la prevención de factores de riesgo. 

Priscila Curín es parte de la Fundación Pléyades, donde tenemos dos profesionales voluntarios trabajando. Dice: 

—Este trabajo es imprescindible para el desarrollo de los niños/as y jóvenes, ya que han sido afectados emocionalmente por la pandemia, por lo que propiciar aspectos que tienen que ver con la Educación y Contención emocional aboca al desarrollo constante que niños y niñas van vivenciando. Donde los vínculos se cuidan, el trabajo crece y el acompañamiento fortalece al desarrollo, siendo una comunidad de cuidado, protección, contención, aprendizaje y más.

Además, otras de las organizaciones con las que nos aliamos es la Fundación Patronato, en Valparaíso y Viña del Mar. Allí nuestro objetivo, a través de dos profesionales voluntarios, es desarrollar apoyos educativos focalizados, para acompañar los procesos de aprendizaje escolar de los niños, niñas y adolescentes que, al igual que en la Fundación Pléyades, están internos en residencias de protección.

Camila Santa Cruz, coordinadora de extensión y vinculación con el medio de Patronato, explica nuestra alianza: 

—América solidaria se configura como un organismo enfocado en entregar soluciones a las necesidades sociales actuales. Es así como la alianza estratégica con esta red nos permite enfocarnos en un área importante en el desarrollo de nuestros niños niñas y adolescentes, que es el derecho a la educación. Es así como  el aprendizaje a través de la entrega de herramientas que permitan el desarrollo de habilidades en ellos, permite la nivelación y una correcta inserción escolar, sobre todo en tiempos tan difíciles donde las brechas sociales se acrecientan y marcan una diferencia importante.

Durante 2021 todos nuestros proyectos buscarán responder a las necesidades que hoy, el mismo territorio, nos señala como urgentes. Pero comprendiéndolas desde las múltiples variables que afectan su agudización y también desde la base de construir en conjunto con otros las estrategias para abordarlas, en donde la niñez sea protagonistas de las decisiones que más les impactan. Así, nuestros esfuerzos, y también las alianzas que realicemos durante este año, apuntarán directamente a disminuir las brechas que la pandemia profundizó y a que los niños, niñas y adolescentes que viven en en desigualdad puedan tener vidas más  justas y dignas.

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