Uncategorized|

En América Solidaria nos mueve la urgencia. El poder adaptarnos a las mayores necesidades que viven las niñas, niños y adolescentes es el motor de nuestro trabajo y, por eso, estamos constantemente repensando nuestros focos, siempre con el objetivo de llegar más rápido y de la mejor manera a quienes viven con mayor crudeza los efectos de la desigualdad. 

En este nuevo semestre la urgencia es clara: la pandemia deterioró muy crudamente el bienestar socioemocional de la niñez y adolescencia, especialmente de quienes estuvieron fuera de su entorno escolar. 

Los datos lo explican así: las escuelas de acuerdo a la Agencia de Calidad de la Educación funcionan como espacios protegidos donde los docentes reconocen una función de contención emocional con sus estudiantes, además de ser espacios de refugios que también permiten levantar ciertas alertas. Este año, sin embargo, la cifra de exclusión escolar fue de 39.497 (MINEDUC), sin considerar los múltiples desafíos que se han tenido que sortear para enfrentar la educación remota. Además, de las niñas, niños y adolescentes que están desescolarizados, el 68,4% de ellos vive en situación de pobreza, lo que permite entender que el problema no se reduce a aspectos individuales o aislados, sino que se trata de un fenómeno complejo y multivariable.

Pero estar fuera de las salas de clases también provoca la alerta de la salud mental, otra arista preocupante y urgente de abordar que acrecentó la pandemia. Según UNICEF, la mitad de los trastornos mentales surgen antes de los 15 años, y el 75% al principio de la edad adulta. Las autolesiones son la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 19 años, con tasas más altas entre las adolescentes. 

Es por todo lo anterior que los nuevos proyectos, que realizaremos de la mano de organizaciones que llevan años trabajo en los territorios (aquí pueden revisar nuestro modelo de trabajo), se vincularán estrechamente a la temática de exclusión escolar pero desde el ámbito socioemocional como una herramienta para que niñas, niños y adolescentes continúen en el sistema educativo y puedan potenciar las oportunidades para su pleno desarrollo. 

Estos comenzarán en el mes de agosto y se llevarán a cabo en la región de Coquimbo, Valparaíso y en La Araucanía. Por su parte, las organizaciones que se suman a nuestro trabajo son: Corporación Educacional Paulo Freire, en la cuarta región; Colegio San Damián de Molok, en Valparaíso, además de Fundación Esperanza Previene, en el sur de Chile.  A estas se sumarán profesionales voluntari@s que trabajarán a tiempo completo con el objetivo de mejorar el bienestar socioemocional de las niñas y niños.

Sabemos que los cambios no son fáciles, pero también sabemos —porque así nos ha enseñado la experiencia— que el trabajo en red, la cooperación entre todos los actores, permite que estos sean posibles.

Si quieres conocer todos los proyectos activos de América Solidaria, revísalos aquí

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Close Search Window