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Convocatoria a profesionales voluntarios/as para el año 2022.

Allá por el año 2001 la filósofa valenciana Adela Cortina escribió una editorial en el diario El País de Madrid titulado “La real gana: ética del voluntariado”.   En ella, intentaba avanzar en la definición de eso que llamamos “Tercer sector”, o dicho por la negativa, aquello que no es ni parte de la esfera estatal, ni del ámbito empresarial.  Como bien señalaba, no está bueno definir las cosas por la negativa pues el resultado es  un “cajón de sastre” donde entra  todo tipo de organizaciones, desde un club de fútbol hasta una congregación religiosa. Dicho por la propia Adela Cortina, “a este tercer sector pertenecen las hermanitas de la Caridad y el Ku-Klux-Klan, las fundaciones de las grandes entidades bancarias y las asociaciones de ayuda al Tercer Mundo”. 

 

En su intento por caracterizar positivamente a este (tercer) sector, donde supuestamente estarían organizaciones como América Solidaria, Cortina propone la idea de definirlas como organizaciones que apuestan por la solidaridad pero no por coacción (Estado) ni por perseguir el lucro (mercado) sino por se les da “ la real gana”. En sus propias palabras, lo hacen “por sobreabundancia del corazón, porque no conciben su felicidad como bienestar, sino como una ‘palabra mayor’ que no puede pronunciarse si no es a través de la realización de la justicia; a través -yendo aún más lejos- de la satisfacción de aquellas necesidades humanas que nunca podrá reclamarse como un derecho y a la que nunca corresponderá un deber.”

 

En estos momentos, en  que desde América Solidaria estamos buscando profesionales voluntarios para trabajar con adolescentes en proyectos educativos, en comunidades rurales, me pareció que era muy oportuno recordar estas palabras de Adela Cortina. Precisamos profesionales que quieran hacer la opción de estar junto a otros jóvenes, no porque los obliga el gobierno ni porque el mercado los remunera, sino porque les da “la real gana”. Aunque parezca un sinsentido, buscamos profesionales que entiendan que su felicidad se construye desde el encuentro con la injusticia, con la exclusión y con los rostros más duros de la desigualdad. 

 

En el fondo, como dice Adela Cortina, se trata de  “proponer proyectos concretos de felicidad que incluyan como innegociable la justicia, recordar a la política y la economía las metas por las que cobran legitimidad, sacar a la luz situaciones de marginación y salirles al paso desde la real gana es -a mi juicio- la gran tarea del voluntariado. Pero también lo es satisfacer esas necesidades de esperanza, de consuelo, de ternura, de sentido, que nunca podrán reclamarse como un derecho (‘para eso pago impuestos’), nunca podrán satisfacerse como un deber. Amén de los deberes existen las obligaciones, las apuestas de quienes se sienten obligados a otros porque se sienten ligados y no pueden concebir su felicidad sino con ellos”.

 

Javier Pereira

Director Ejecutivo América Solidaria

 

(*) Basado en el articulo de Adela Cortina publicado en el El País de Madrid el 26 de febrero de 2001, accesible en https://elpais.com/diario/2001/02/27/opinion/983228414_850215.html

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