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La feminización de la pobreza en Haití inducida, entre otras cosas, por el bajo nivel de educación, la precariedad del empleo y la subrepresentación de las mujeres en los espacios de toma de decisiones, continúan siendo frenos para el respeto de los derechos de las mujeres. Si bien la tasa de acceso a los servicios de salud sigue siendo baja en Haití en general, las familias sin acceso real a la planificación familiar, y las mujeres y adolescentes sin atención prenatal y obstétrica, a menudo pagan con su vida las debilidades estructurales de la maternidad.

Según el informe EMMUS VI, en 2017 la tasa de mortalidad materna en el país se estimó en 529 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, de las cuales el 10% correspondía a adolescentes. En un país donde, incluso en las zonas urbanas, el acceso a la atención de la salud sigue siendo difícil y caro para la mayoría de la población, la situación en las zonas rurales es preocupante. De hecho, las mujeres que viven en zonas rurales no siempre realizan el mínimo de cuatro visitas prenatales recomendadas por la OMS ni son asistidas durante el parto por personal de salud calificado, dos acciones que permitirían hacer un diagnóstico rápido e  intervenir eficazmente en caso de complicación.  Para compensar la ausencia del Estado, , las comunidades se organizan para que las mujeres no se queden completamente solas durante el parto, recurriendo al servicio  de matronas tradicionales.

Llamadas fanm chay, se trata de mujeres, y a veces hombres, que han adquirido empíricamente habilidades para asistir el parto tradicional. Figuras respetadas de las comunidades rurales, las parteras juegan un papel importante en la lucha contra la vulnerabilidad de las mujeres embarazadas al compensar la ausencia, a veces total, de personal de salud en algunas partes del país. Este saber hacer empírico las diferencia de las parteras que han recibido una formación académica, cuyo número sigue siendo insuficiente para combatir la mortalidad materna en el país.

En línea con nuestro trabajo basado en la capacitación comunitaria, América Solidaria Haití, las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y Manos Unidas, a través del proyecto “Juntos por comunidades saludables”, hemos fortalecido el saber hacer de 4 matronas que viven en el área de Ganthier, más precisamente en la zona de Balan. Evitane, Marie Lisette, Marie Claude y Guillaume siguieron un curso de formación de 6 meses, dividido en 12 sesiones, en el Centro de Salud Integral Anne Marie du Rousier. Esta formación les permitió fortalecer sus conocimientos sobre las etapas de un embarazo normal, higiene,  y preparación para el parto. También recibieron un kit con guantes, termómetro, alcohol, tensiómetro y otros instrumentos para ayudarles en su trabajo.


Según Evitane, una de las participantes, la capacitación le permitió comprender mejor la importancia de la higiene y la esterilización de sus herramientas. “Entiendo que es un tema vital poder preparar adecuadamente las herramientas para el parto y siempre esterilizarlas después, para que mis pacientes no estén en riesgo”.

Para mantenerse en contacto y continuar la sensibilización de las matronas sobre los elementos clave de su aprendizaje, las beneficiarias de la formación y las gestoras del Centro de Salud, las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, se reunirán todos los meses para un encuentro de trabajo y de seguimiento. De esta forma, podrán aunar mejor sus esfuerzos en la atención a las embarazadas de la zona: por un lado, se incentivará a las embarazadas a acudir al Centro para exámenes periódicos y, por otro , las matronas sabrán mejor cómo intervenir cuando estas mujeres tengan que dar a luz, ya que el Centro aún no cuenta con las estructuras y los recursos necesarios para ofrecer los servicios de maternidad.

En el contexto haitiano, fortalecer las capacidades de las parteras tradicionales puede ser una elección acertada  para salvar a las mujeres y a los recién nacidos y, al mismo tiempo,  para hacer énfasis en los mensajes de sensibilización sobre salud reproductiva, en un país que tiene una sola escuela de enfermería y donde la tasa de acceso a la atención de la salud materna sigue siendo la más baja del Caribe.


Johanne Elima Chachoute

Directora de Comunicaciones

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