Uruguay|

¿Qué nos puedes contar de ti, para quienes no te conocen? ¿Cómo te gustaría presentarte?  

Soy Asistente Social y tengo 74 años. Provengo de una familia numerosa (6 hermanos) y muy unida a pesar de que las circunstancias vividas en los años 70 nos separaron y dispersaron por diversos países del continente. Durante más de 10 años solo yo continué viviendo en Uruguay y la mayoría ya no volvió a radicarse acá. Casada, (así me defino aunque enviudé hace casi 9 años), madre de cuatro hijos y abuela de seis nietos.

Fui definiendo mis opciones personales y profesionales en mis años de estudiante, muy marcados por la pertenencia a la Juventud Universitaria Católica en tiempos del Concilio Vaticano II.

En una primera etapa trabajé profesionalmente con organizaciones cooperativas de vivienda y luego de mujeres artesanas.

Formamos parte y vivimos en una Cooperativa de Vivienda y servicios cuando nuestros hijos eran pequeños, lo que constituyó una experiencia muy marcante para nuestra familia. Más adelante trabajé con la Fundación Interamericana, apoyando a organizaciones de base para la presentación, gestión y evaluación de proyectos sociales, lo que me permitió conocer y trabajar con muy diversas ONGs nacionales y de otros países del continente generando y compartiendo aprendizajes con los grupos involucrados en los proyectos.

En una siguiente etapa me integré a la Universidad Católica donde fui docente y decana de la Facultad de Ciencias Humanas durante un par de períodos. También más adelante formé parte del equipo de Extensión y Responsabilidad Social Universitaria. Participé en programas de consultoría en varios campos de Políticas Sociales en especial en el área de infancia, familia y juventud. Entre ellas, algunas de las experiencias que me permitieron mayor aprendizaje fueron las realizadas en las primeras etapas del Plan CAIF, la Relatoría de la Estrategia Nacional de Infancia y Adolescencia 2010 – 2030 en el 2008, y el Programa Vinculo escuela, familia, comunidad entre el 1999 y 2005 en las Escuelas de Tiempo Completo.

Actualmente estoy jubilada, pero sigo activa como voluntaria en la medida de mis posibilidades.

¿Cuál es tu vinculación con América Solidaria?  ¿Cuánto tiempo hace que eres parte de la fundación? ¿Qué te motivó a integrarte a América Solidaria?

Integro la Fundación desde su creación en 2013, como miembro del Directorio y colaborando en diversos momentos en temas puntuales, según las necesidades.

Me invitó a formar parte de ella Javier Pereira, con quien nos habíamos encontrado en diversos momentos a lo largo de la vida en varias de las actividades que mencioné en el ítem anterior. Encontré en el Directorio a compañeros de algún tramo de esa ruta y otros con experiencias muy diversas y valiosas que me han permitido aprender y enriquecer mi visión sobre los temas que abordamos.

Lo que me motivó a integrar la organización – además del equipo de trabajo – son fundamentalmente sus propósitos. Su visión y su compromiso dirigido a sumar esfuerzos y generar alianzas para la superación de la pobreza infantil en América Latina. La apuesta por abrir caminos para que en el continente sean garantizados los derechos de niños y jóvenes al desarrollo pleno de sus potencialidades y a ocupar su lugar como protagonistas en la construcción de una sociedad más justa y humana.

¿Qué crees tú que aporta una organización como América Solidaria a la sociedad uruguaya? ¿Cuáles crees que son su diferencial y sus características más singulares?

Creo que sus características específicas, se relacionan con la generación de espacios para el voluntariado, como una experiencia vital y formativa que puede ser decisiva en la vida de muchos. Y sobre todo con una mirada que apunta a integrar, a sumar, a generar alianzas colaborativas entre diversos actores. Esto es valioso en un mundo en el que a veces nos vemos atrapados por las “chacras” o los corporativismos.

Es una organización interamericana, y por lo tanto intercultural. Nos ayuda a conocer y valorar el aporte de otros pueblos y culturas del continente. El trabajo se realiza en forma interinstitucional, a través de la asociación con organizaciones locales asentadas en los territorios y apostando a sumar esfuerzos con organismos públicos y privados. Se encara en
forma interdisciplinaria, los voluntarios aportan distintos saberes e integran equipos con miembros con otras formaciones. También tiene carácter intergeneracional, partiendo de la interacción entre niños, jóvenes y adultos, y promoviendo la participación y el protagonismo de las nuevas generaciones.

Hay una centralidad por tanto de lo “Inter” y una voluntad de sistematizar y aprender de las experiencias realizadas para poder mejorar y poner al servicio de otros lo aprendido. Esto ayuda a mantener la flexibilidad, a evitar que el funcionamiento se rigidice y burocratice.

¿Cómo ves la situación de la infancia y la adolescencia, en el contexto actual? ¿Cómo ves el impacto de la pandemia en estos grupos?

Si bien en las últimas décadas se han logrado en nuestro país avances significativos en la disminución de la pobreza, sigue habiendo un marcado desbalance generacional. En términos relativos las mayores carencias siguen concentrándose en los hogares con niños. Hoy está ampliamente demostrada la incidencia de las condiciones y experiencias de vida durante los primeros años y en la adolescencia, en las posibilidades de desarrollo posterior. No es suficiente con aumentar el acceso a recursos para consolidar las oportunidades de aprovechamiento efectivo y la construcción de una trayectoria de vida que no se vea afectada por quiebres e incumplimiento de derechos declarados que no se convierten en realidades.

Hoy estamos viendo como la pandemia agudiza esta situación. Los costos de la crisis económica golpean y afectarán en mayor medida a los sectores más vulnerables y desprotegidos. No sabemos aún cómo afectarán a niños y jóvenes las restricciones para los vínculos personales y el contacto físico que esta situación está planteando.

En cualquier caso, es una realidad que nos desafía como sociedad y pone en juego nuestra capacidad de adaptación, de creatividad, de innovación. Para salir adelante será necesario procesar cambios y transformaciones. Nuestro principal capital para lograrlo son las nuevas generaciones, constituyen el activo a movilizar. Con más razón entonces en estas estas circunstancias es fundamental generar oportunidades para aumentar su protagonismo.

¿Cuál crees que es el rol que deberían jugar las organizaciones de la sociedad civil, como América Solidaria, en este contexto?

Siempre he creído que una sociedad civil fuerte y plural es un pilar esencial para la sustentabilidad de la calidad democrática. El complemento necesario de un Estado que asuma a cabalidad su responsabilidad a través de las políticas públicas. En el contexto actual, generar condiciones que permitan a todos los niños, niñas y adolescentes el pleno desarrollo de sus potencialidades, requeriría de un amplio acuerdo nacional, que haga posible establecer lineamientos y encarar acciones corresponsablemente asumidas cumpliendo cada uno de los actores su rol específico. Rescatando lo valioso de una larga historia de encuentros y desencuentros, encontrando respuestas para manejar las tensiones y asumir nuevos desafíos.

Antes de terminar esta entrevista “desde casa” quiero expresar mi reconocimiento a los jóvenes voluntarios y profesionales de América Solidaria, por el trabajo que realizan. Agradecerles especialmente en estos momentos la creatividad y el coraje que han demostrado al no rendirse y continuar con su tarea a pesar de las restricciones que nos impone la pandemia, generando nuevas formas e instrumentos para brindar su servicio. La ayuda que están prestando para emitir este Boletín es también una evidencia de ello.

Nota realizada por Javier Pereira

Director Ejecutivo de América Solidaria Uruguay.

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