Uruguay|

Sofía Muniz, es oriunda de Colonia, más específicamente de La Paz (C.P). Tiene 19 años, estudia psicología y vive desde mediados de año en Montevideo. Desde  este año es voluntaria juvenil de América Solidaria, lo cual la ha llevado entre otras cosas a ser mentora 

del Enredate Concausa y facilitadora del curso Líderes Concausa. En el marco del “Día de la Niña”, la Red de Jóvenes Concausa realizó un live a través de instagram, en donde entrevistaron a tres mujeres que integraban la  red bajo la temática “Niñas que Inspiran”. A continuación, les compartimos un fragmento de la entrevista a “Sofí”.

¿Cómo sueñas a una América distinta? 

Sueño con una América distinta en muchos aspectos, en la cual no exista la pobreza, ni el hambre, en donde todas las personas tengan oportunidades reales de elegir y desarrollarse. También sueño con una América en la cual todas las niñas, niños y adolescentes tengan acceso a la educación, porque la educación no solo nos hace menos ignorantes frente al mundo sino que nos empodera y nos abre un abanico de posibilidades y oportunidades. En Uruguay por ejemplo, hay muchos y muchas jóvenes que no acceden o se desvinculan tempranamente de la educación por distintos motivos, siendo uno de ellos que la propuesta del sistema educativo no les motiva a seguir dentro del mismo. Creo que desde América Solidaria Uruguay estamos trabajando fuertemente sobre esta temática, ya que con el curso “Líderes Concausa” y los  talleres del “Enredate Concausa” le estamos acercando a un montón de jóvenes dentro del país otra forma distinta de educación, la cual desde mi punto de vista les hace mucho más partícipes y les  brinda un espacio mucho más abierto para que se expresen y levanten sus voces. Por esto creo que no solo estamos soñando con una América distinta sino que la estamos construyendo.   

 ¿Cuáles crees que son los obstáculos que enfrentan las niñas al ser parte de estos procesos?

Creo que las niñas al ser parte de algún espacio de participación, movimiento, colectivo o cualquier otra cosa, se enfrentan con dos grandes obstáculos que son la desigualdad de género principalmente y el adultocentrismo. Con respecto a la desigualdad de género, las niñas son mucho menos escuchadas que los varones, por el hecho de que vivimos en una sociedad patriarcal y se le tiende a dar más importancia a lo que el varón dice antes que a lo que las mujeres tenemos para decir y opinar al respecto de un montón de cosas. A su vez, también pasa que a las mujeres desde que somos niñas se nos van adjudicando ciertos roles que van de acuerdo con lo que la sociedad y la cultura espera de nosotras, y por supuesto que nunca se espera  que estemos en algún lugar de poder o de toma de decisiones sino más bien a un costado o por debajo de los varones, en un lugar más de cuidado. Por esto, muchas veces en estos procesos o espacios a la hora de tomar decisiones por ejemplo, las voces de las niñas no están representadas. Por otro lado, con respecto al adultocentrismo, si bien es algo que afecta tanto a las niñas como a los niños, en el caso de las niñas hace que se agrave la situación, ya que si bien por el hecho de ser niñas se las escucha menos, también por no ser adultas se le da menor importancia a todo aquello que piensen o tengan para decir. 

¿Cómo comienzas a involucrarte en estos temas de liderazgo?

 En los temas de liderazgo comencé a involucrarme cuando empecé a formarme como líder de campamentos para niñas, niños y adolescentes, hoy en día ya hace un par de años que hago campamentos de verano y creo que de alguna forma este fue el principio. Luego conocí el “Concausa” que considero que me abrió una gran puerta para seguirme involucrando y formando en estos temas. A raíz del “Concausa”, junto con dos amigas lideramos un proyecto llamado “IntegrArte” el cual tiene como objetivo naturalizar la inclusión de las personas con discapacidad dentro de la sociedad, para ello llevamos a cabo actividades relacionadas con el arte entre jóvenes y personas con discapacidad. A su vez, luego de pasar por el campamento nacional “Concausa”, ingresé  como voluntaria en América Solidaria, en donde he tenido la oportunidad de ser mentora de jóvenes que han participado del “Enredate Concausa” y a su vez soy facilitadora de los cursos de “Líderes Concausa”; lo cual ha sido una experiencia que no solo me ha dado la oportunidad de seguirme desarrollando como líder sino que me ha desafiado y hecho crecer un montón como persona. 

¿Qué mensaje le darías a aquellos adultos que  piensan que los adolescentes son demasiado jóvenes para poder tener voz en la toma de decisiones de la sociedad? 

 Les diría que no somos el “futuro” como suelen decir o pensar, sino que somos el presente, el aquí y el ahora. Los y las jóvenes entendemos perfectamente todo lo que sucede a nuestro alrededor y tenemos un montón de cosas para decir en este momento,  tanto sobre la educación, como sobre el cambio climático, la pobreza, la desigualdad de género, sobre todo lo que le concierne a la sociedad en sí. Pero más allá de todo tenemos ideas, soluciones, propuestas, que no pueden esperar a ser escuchadas en un futuro, sino que tienen y es necesario que sean escuchadas hoy. Los y las jóvenes debemos ser parte de la toma de decisiones de la sociedad, porque somos parte de ella, porque somos conscientes de lo que sucede, porque tenemos otro punto de vista para aportar sobre una perspectiva distinta, lo cual creo yo siempre es importante tener en cuenta, y porque nuestra edad no condiciona lo que pensemos, creamos o la capacidad que tengamos para hacerle frente a las problemáticas que enfrenta nuestra sociedad y el mundo. Por esto no podemos esperar a ser adultos o a tener la edad que crean necesaria para ser oídos o tomados en cuenta, sino que debemos serlo ahora. 

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