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Con tan solo 18 años, el paraguayo Danilo Estigarribia se ha transformado en un ejemplo dentro de las redes juveniles de lucha por el cambio climático. Durante el último tiempo se ha dedicado a participar en diferentes instituciones como el Encuentro Concausa 2020 y la red juvenil bajo el mismo nombre, además del programa Youth de las Naciones Unidas, que trabaja en concientizar acerca del calentamiento global. Es también uno de los adolescentes elegidos como embajadores climáticos por el Banco Mundial y será parte de la Conferencia de la Juventud sobre el Cambio Climático (COY-16).

Entre risas confiesa que le gusta mucho el baile, pero que su mayor interés reside en su activismo por el medioambiente y los derechos humanos, por lo que a pesar de su ocupada agenda, aún trabaja como voluntario por distintas causas dentro de su país. Con una trayectoria que remonta a 2014, cuando tenía 11 años, hoy se enfrenta preparado a los nuevos retos que trae consigo el avance de la crisis climática, esperando motivar a las nuevas generaciones a alzar la voz.

“Necesitamos un cambio sistemático, cultural y personal. Estamos en 2021, la última década para poder realmente accionar. Ya no es tiempo de ser apático o decir que no nos incumbe, porque realmente (el cambio climático) nos incumbe a todos y todas”, comenta.

– El último tiempo ha sido difícil para todos ¿Cómo lo has vivido?

La pandemia ha sido (hace una pausa) fea. Personalmente, me gusta mucho estar siempre activo. El 2019 fue actividad tras actividad sumado al colegio. Fue un super año y me acostumbre a ese estilo de vida, pero de pronto, todo paró, todo cambió y todo se mudó a la virtualidad. Fue un momento difícil, hasta hoy sigo sufriendo de insomnio por ansiedad y fue complicado emocionalmente, aún así, logré verlo como una oportunidad para trabajar en nuevos proyectos y hoy puedo ayudar de otras maneras.

– Sobre tus proyectos, ¿Cómo te hiciste parte de Concausa y cómo fue tu experiencia?

Cuando era pequeño tenía una compañera con discapacidad auditiva y ella me enseñó lo básico para poder conversar. Me di cuenta de todas las dificultades que tenía para aprender y hacerse parte de nuestro sistema educativo, así que cuando escuché sobre “Manitos”, que fomenta la lengua de señas paraguaya para erradicar la discriminación, sentí que era una oportunidad para involucrarme.

Así me uní a mi compañera Sofía García, aplicamos al Concausa en 2019 y fuimos seleccionados, lo que nos ayudó a lograr un gran avance. El mismo año me uní a “1000 Acciones por un Cambio”, una arista de la Red Concausa.

Fue la primera vez que vi tantas culturas en un mismo sitio. Éramos 15 países, todos muy diversos aunque fuéramos del mismo continente. Las perspectivas diferentes creaban debates acerca de las problemáticas de cada zona y cómo las comunidades las resolvían de acuerdo a cada contexto. Eso es el plus del Concausa. Además se formó un grupo intergeneracional y aprendimos un montón de cosas, lo recomiendo completamente a todos quienes estén leyendo esto (risas).

– ¿Cuál crees que es la importancia de Concausa?

Es una plataforma genial para impulsar liderazgos en la región. Normalmente se ve esta participación en el norte, en Europa o Australia, pero acá en el sur muchas veces somos invisibilizados. América Solidaria, UNICEF y CEPAL crearon un espacio para mostrar nuestras luchas y lo que hacemos por ellas. Concausa es salir de la zona de confort para mirar lo que realmente pasa en esta zona del mundo. A todos los países les afectan necesidades distintas y a través de Concausa podemos potenciar nuestro accionar.

Danilo y sus compañeras del proyecto “Manitos” durante el Encuentro Concausa 2020.

Trabajo intergeneracional y participación adolescente

– ¿Cómo te adaptaste al trabajo intergeneracional?

Antes escuchaba lo que decía el adulto y pensaba “esa persona tiene razón y mi opinión no vale porque él (o ella) es el adulto”. En la red Concausa aprendemos que no es así, que también podemos opinar y nuestra voz tiene muchísima fuerza. No fue un desafío, fue más bien una oportunidad gigantesca para crecer y trabajar en la autoconfianza.

– ¿Qué destacarías de la participación adolescente en estas materias?

Yo diría que nuestro compromiso es seguir realizando lo que pensamos correcto hasta cumplir la meta. Muchas veces los proyectos se analizan por mucho tiempo o se hacen simplemente como un trámite y hay conformismo. Lo que se necesita son personas que actúen con compromiso, pasión y energía, con nuevas perspectivas y sin miedo a innovar. Creo que la juventud tiene eso.

– Eres también parte de la COY 16, ¿Cómo pasó?

Por ser parte de la Red de Acción Climática Paraguay, me llegó una invitación para unirme al  grupo de trabajo de asuntos globales en Youth. Sin embargo, como la conferencia de este año se hará en Glasgow, Escocia, estoy buscando financiamiento para poder asistir. Y bueno, si no funciona, de todas maneras daré mi apoyo en lo que sea necesario. Tengo la esperanza de que Latinoamérica tendrá la ambición suficiente para defender sus intereses y que reconocerá esta oportunidad para lograr cambios. Espero también poder ser parte de esos cambios.

– Eres, además, representante juvenil por el clima en el Banco Mundial. Cuéntanos sobre esta colaboración.

Mi participación es gracias al apoyo de América Solidaria. A través de la Red Concausa me llegó el llamado del Banco Mundial para postular como embajador climático, lo intenté y fui seleccionado para ser parte del programa virtual, con personas de 150 países. Lo innovador es que se verá el problema medioambiental desde un punto económico y yo no sé mucho acerca de ese tema, así que será una instancia de aprendizaje relacionado con lo que más me gusta, el activismo.

– Justo antes de realizar esta entrevista, terminaste un voluntariado como guardaparques en Paraguay, ¿a qué te dedicaste allí?

(Risas) Sí, volví hace unos días. Guardaparques Voluntarios Paraguay es una iniciativa de la Asociación Defensores del Chaco Paraguayo, una zona de áreas verdes muy importante dentro del país. Lamentablemente no está bien cuidada porque no hay suficientes guardaparques. Yo fui a la reserva de la Cordillera del Ybytyruzú para apoyar en la refacción de cartelería, recolección de residuos sólidos y básicamente a aprender sobre la fauna silvestre.

Danilo, sentado en el centro, durante su último voluntariado en la Cordillera del Ybytyruzú, Paraguay.

– ¿Qué opinas de las políticas públicas sobre el cuidado del medioambiente en tu país? 

No reflejan lo que realmente se está buscando, entonces yo diría que actualmente estamos mal. No se valora la tierra y los discursos de los políticos demuestran que la atención está puesta en explotar nuestros recursos. El gobierno no está tratando a la crisis como crisis y la acción no viene de parte de las personas que tienen la responsabilidad, sino que más bien de la gente. Las personas que despiertan, que se movilizan y no se conforman, son las que actúan.

– ¿Cuáles crees tú que deberían ser los principales motores de cambio para mejorar la situación?

Tendría que ser un cambio sistemático, necesitamos un cambio cultural y para eso necesitamos un cambio personal. Entonces, hoy en día son necesarias desde las pequeñas acciones, desde los cambios de rutina, hasta la incidencia política juvenil. Estamos en 2021, última década para poder realmente actuar y evitar llegar a más de 1,5°C de calentamiento global. Ya no es tiempo de ser apático o decir que esto no nos incumbe porque realmente sí nos incumbe a todos.

– ¿Cuál sería tu consejo para los jóvenes que están intentando comenzar una iniciativa o participar en algún proyecto en esta área?

Pedir ayuda. Siempre van a escuchar “actúen, no tengan miedo”, pero está bien tener miedo, porque somos humanos y podemos tener miedo, sentirnos nerviosos. Cuando se hace un proyecto para ayudar a alguien hay que realmente entender que tú también necesitas apoyo, ya sea de la comunidad, de un experto, de un amigo o amiga. 

A los jóvenes nos pasa porque no tenemos suficiente experiencia y sentimos que nadie cree en nosotros. Sin embargo, una vez que inicias, el apoyo de otras personas llega y se hace más fácil actuar.

– ¿Tienes algún mensaje para las nuevas generaciones?

Que es importante romper los estereotipos de que a la juventud no les importa nada. Nuestra generación se caracteriza por no conformarse e involucrarse en temas que les afectan. Es muy importante cuestionar nuestros privilegios y cómo pueden usarse para ayudar. Nunca duden en unirse a redes que ya estén formadas porque con ellas es mucho más fácil llegar a las personas y decir “mira, tengo el respaldo de esta institución”. La ayuda mutua es importante.

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