Haití 18-03-2020

Una mujer sana y bien educada es a una protagonista del desarrollo sostenible

Haití según todos los indicadores de desarrollo humano hace parte de los países lo más empobrecidos del mundo y sobre todo de la región Latinoamérica y el Caribe (168 de 189 países)[1]. Esta situación de pobreza afecta de manera considerable varias categorías de persona en el país, pero las categorías más afectadas son mujeres, niños y niñas. Estas son dos de las principales causas que explican por qué estas dos categorías son las principales víctimas de la pobreza, primero, en Haití no existe una política pública que garantía el respeto escrupuloso de los derechos más básicos y fundamentales de los niños, niñas y mujeres, segundo, el sistema, a través de su modo de operación machista, no favorece la participación activa de las mujeres en el proceso de desarrollo, de hecho, las mujeres tienen que hacer un esfuerzo doble  o incluso triple para tener los mismos resultados que los hombres en las mismas condiciones de vida en Haití.

Debido a la debilidad del sistema de salud en Haití, igualmente las mujeres y los niños y niñas son los más afectados, porque tienen acceso limitado a salud de calidad, acceso limitado a una educación de calidad, acceso limitado a la información y a la formación. Esta vulnerabilidad se explicita a través de los datos publicados por agencias internacionales reconocidas como OMS y Banco Mundial, por ejemplo en termino de mortalidad infantil, sobre cada 1000 niños y niñas nacidos vivos en Haití 88 muertos y con respecto a la mortalidad materna sobre cada 100 000 nacidos vivos 327 mujeres murtas.[2]

En la cultura haitiana, las mujeres han sido reconocidas por siglos como el pilar (Poto mitan) de la familia, porque son ellas que cuiden a la casa, a los niños, hacer la cocina, lava la ropa, mantener en la medida de lo posible la economía familiar. ¿Cómo se puede considerar las mujeres como agente de cambio o protagonista del proceso de desarrollo, si no se puede garantizar las condiciones mínimas de existencia?  Esta percepción podría ser mucho más importante en caso de que hubiera un sistema fuerte que pudiera garantizar el respeto de los derechos, garantía el acceso a la atención médica y la educación de calidad y sobre todo garantizar la protección de las niñas y de las mujeres contra la violación sexual y la violencia doméstica.

Existe una evidencia, independientemente de la diferencia que hay entre una mujer y un hombre, el ser humano tiene mucha potencial para contribuir a un cambio de su propia vida y de su entorno. Solo se deben cumplir las condiciones materiales, físicas y psicológicas para permitir el pleno desarrollo de sus habilidades y capacidades como ser humano con el fin de impactar su entorno. En este mismo orden de idea, si se asegura de que tanto las mujeres como los hombres estén en mejores condiciones de existencia de lo posible, garantizando el respeto de sus derechos, dándoles acceso a la atención médica y la educación de calidad, garantizándoles acceso a un trabajo digno de su competencia y no de su capacidad sexual, sobre garantizándoles acceso a puestos importantes de toma de decisiones. Eso para garantizar no la igualdad, sino la equidad de género en Haití con el fin de llegar a una participación inclusiva de todos en el proceso de desarrollo que necesitamos.

Teniendo en cuenta la importancia de la salud y de la educación de calidad como condiciones esencial  del proceso de desarrollo y a la luz de los ODS planteado por la Naciones Unidas desde hace 5 años, América Solidaria Haití se dedica desde 18 años trabajando para mejorar las condiciones de vida de las personas las más empobrecidas en el continente América y especialmente en Haití. Desde su existencia, América Solidaria está ejecutando proyectos de salud para brindar atenciones de calidad a las personas que viven en zonas vulnerables, sobre todo mujeres gestantes, lactantes y recién nacidas. Estos proyectos están ejecutando en la comuna de Ganthier especialmente en la comunidad de Balan, en Wharf Jeremie, en Les Cayes sur de Haití y en Klinik Saint Esprit Lilavois donde América Solidaria trabajaba durante 15 años. Al hacerlo, la Fundación América Solidaria tiene fe que si las mujeres como seres humanos tanto como los hombres tienen acceso adecuado a una salud y una educación de calidad pueden convertirse en agentes de cambio y protagonista en el desarrollo sostenible de su propia vida y de su entorno.

 

Stevelson Edouard, Encargado de proyecto

[1] Banco Mundial, 2019

[2] OMS, 2019

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