Haití 18-02-2020

Balan: Educar para reducir vulnerabilidades

Mariana tiene 62 años, es campesina y vive en Balan, una localidad en la comuna de Ganthier cerca de la frontera haitiano-dominicano. Hace diez años, la diabetes obligó a Mariana a frenar la única actividad que era su frente de ingresos y apoyó a su familia de seis personas. “Cuando comencé a tener problemas de visión y pies que me impidieron ir al jardín, lo puso bajo cuenta de los años de labor bajo el sol, pero después de algunos meses mi caso se empeoró, estaba en un hospital y está allí me dijeron que tenía diabetes, ni tenía idea de qué era.

El caso de Mariana es unos de los muchos otros en los que actualmente vive una gran mayoría de la población haitiana. Aquí las enfermedades crónicas aumentan constantemente y se encuentra entre las 10 principales causas de muerte.  La degradación de la calidad de vida, la precariedad socio económica, los cambios en los hábitos alimentarios que favorecen los factores de riesgo están en plena expansión.

En las zonas rurales donde la tasa de acceso a la atención médica sigue siendo baja y donde las campañas de sensibilización alcanzar poco a los habitantes, las enfermedades crónicas causan estragos. En la práctica, no existe un programa gubernamental para combatir estas patologías en un país donde la baja proporción del presupuesto nacional asignado a la salud no es suficiente (7% del presupuesto nacional en 20181)  y donde la población a menudo tiene que elegir entre comer y buscar tratamiento. 

Conscientemente de la urgencia de este problema, América Solidaria y las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús que administró el Centro de Salud Integral (CSI), en el marco del proyecto “Mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas de Balan” le da un lugar importante a la educación y sensibilización al tiempo que hace posible el acceso  a la atención médica básica para casi 800 familias en el área de Ganthier. Desde entonces, América Solidaria brinda apoyo técnico al centro a través del trabajo de voluntarios profesionales y 4 profesionales haitianos, con apoyo financiero de Manos Unidas. 

Cada semana, grupos de más de veinte personas participan en talleres donde aprenden cómo prevenir y tratar las enfermedades crónicas más comunes que han ido en aumento en el país durante años y que desafortunadamente no son objeto de un verdadero tratamiento por parte de los responsable de salud pública en términos de sensibilización, prevención y tratamiento.

Ahora personas como Mariana pueden acceder a información sobre prevención y/o tratamiento de enfermedades que haces que estas comunidades  sean aún más vulnerables cuando:

  1. La enfermedad los obligó a abandonar la actividad que era la fuente de ingresos de la familia

  2. Se vuelven más pobre para acceder a la atención y al seguimiento que requieren sus cosas.

Esos dos consecuencias principales pueden tener un impacto directo  en los niños y niñas para quienes a menudo, la desaparición de un importante fuente de ingresos en la familia significa que ya no van a la escuela o simplemente no pueden alimentarse adecuadamente, lo que aumenta sus posibilidades de ser aún vulnerable a las enfermedades transmitidas por el agua, que siguen siendo una las principales causas de mortalidad infantil en Haití.   

Los talleres en el marco de este proyecto de salud comunitaria de América Solidaria siguen siendo un elemento clave en el trabajo de desarrollo de capacidades de los actores para reducir su vulnerabilidad a las enfermedades. Desde el inicio del proyecto en 2018, se han llevado a cabo 18 talleres, 6 clínicas móviles y más de 5,000 consultas con adultos, niños, niñas y recién nacidos.

 

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