Somos una ONG internacional con 17 años de experiencia, sin filiación política ni religiosa, trabajando por los derechos de la infancia y la adolescencia en el continente americano. Desarrollamos nuestras iniciativas y proyectos a través del voluntariado y con la participación activa de diversas alianzas con organizaciones privadas y públicas.

Misión: Impulsamos una red de voluntarios trabajando junto con las comunidades por la superación de la pobreza infantil en América.

Visión:  Un continente donde no existan niñas o niños en situación de pobreza.

En América Solidaria reconocemos tres factores diferenciadores de nuestra propuesta:

Vocación por la infancia y la adolescencia

Nuestra fundación se enfoca en el trabajo con niños, niñas y jóvenes, relevando sus derechos y siendo garantes de su desarrollo y de su participación plena en la sociedad.

Constatamos que las mayores privaciones de libertad, las injusticias más silenciosas y demoledoras se dan en esa edad. Estamos seguros que donde existe el mayor impacto de la desigualdad y la pobreza en la vida de las personas es en la infancia, y que la privación de las oportunidades hipoteca gran parte de su futuro.

Alianzas colaborativas

No trabajamos solos, articulamos soluciones colectivas y trabajamos juntos por una causa. Las alianzas colaborativas con organizaciones, empresas, estados y muchas personas, son un sello de América Solidaria y estamos convencidos que sólo colaborando con otros lograremos resultados pertinentes y sustentables para la superación de la pobreza y las desigualdades del continente.

Interculturalidad

Entendemos la interculturalidad como la experiencia virtuosa que se produce cuando todas las personas son valoradas como iguales; celebrando las diferencias como un hallazgo y acercando la propia cultura a la cultura del resto, reconociendo la riqueza individual, los derechos de todos y la esencia común de la humanidad. La construcción de las relaciones entre los países de nuestro continente, debe darse en el cruce de nuestras culturas diversas, ricas y necesarias. En América Solidaria la interculturalidad se vive sobretodo en nuestro cruce continental de voluntarios. Su adaptación a otros países y la convivencia entre ellos, se suma al testimonio que dejamos en los territorios de los proyectos al insertar profesionales extranjeros cooperantes.

En octubre del año 1998, mientras se realizaba en Santiago de Chile el Encuentro Continental de Jóvenes, se hizo una colecta. Personas e instituciones de toda la Región, representadas por casi medio millón de jóvenes cristianos provenientes de distintos países latinoamericanos, aportaron con dinero para ser usado en la promoción de las comunidades más excluidas de nuestro continente. Allí nació el compromiso con Haití.

Después de mucho tiempo de gestiones complejas y proyectos fallidos, a fines del año 2002 parte el primer equipo de voluntarios médicos a Puerto Príncipe. Ese mismo año se constituye formalmente un directorio y una pequeña oficina ejecutiva en Chile.

En el 2003 salieron ocho voluntarios profesionales nuevamente para Haití; al año siguiente partieron once. En 2005 se incorporaron otros dos territorios como destino de nuestros voluntarios: las montañas del norte de la República Dominicana y El Chaco en Argentina.

Los años siguientes continuamos expandiendo nuestro trabajo en el continente y sumamos proyectos en Nicaragua, Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador.

Hasta esa fecha, toda nuestra acción se coordinaba desde Chile y  casi un 100% de los voluntarios eran chilenos. Había algo en esa ecuación que no sintonizaba con nuestra vocación intercultural y de reciprocidad solidaria para América.

Luego de un proceso de reflexión y planificación participativa, en 2009 parte la internacionalización de la fundación con la apertura de la oficina de Colombia. Allí se constituyó un directorio y acordamos una estructura matricial, con plena autonomía local y actuando en sincronía y colaboración con todo el sistema.

Ese mismo año abrimos los primeros proyectos en Chile, con voluntarios Internacionales.

El 2010, después de 8 años de trabajo en la isla, fundamos la oficina de Haití y un equipo local se hizo cargo de nuevos desafíos y proyectos, empujados por el terremoto que los asoló ese año.

Para ese entonces nuestros voluntarios provenían de todos los países de América y la fundación empezaba a dibujarse claramente como una organización internacional.

En adelante, abrimos oficinas en Perú, Argentina, Uruguay, Estados Unidos y recientemente México (2018). La oficina de Chile también se independizó y creamos una oficina Internacional con el propósito de coordinar y mantener cohesionado al sistema.

El 2016, dimos otro gran paso con la creación del proyecto Concausa, un programa cuyo objetivo es empoderar, conectar y movilizar a las y los adolescentes del continente americano en torno a una red que contribuya al desarrollo sostenible y a superar la pobreza infantil. La “Generación CONCAUSA” tiene el desafío de llevar a la práctica la Agenda 2030 a través de un modelo social que se centra en el desarrollo inclusivo y equitativo, con protagonismo juvenil como generación de cambio social sostenible.

Desde las inquietudes y accionar de los adolescentes de América, ampliamos nuestra acción hacia la educación para la ciudadanía global, con foco en jóvenes y en desarrollo sustentable.

Hoy, tenemos oficinas de América Solidaria en 8 países y proyectos de desarrollo de capacidades con organizaciones territoriales en 12. En estos años han pasado más de 950 profesionales por casi 250 proyectos distintos, llevando esperanza y herramientas concretas a las comunidades más vulnerables de América.

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