Hanan Al Hroub, educando desde la no violencia

Internacional
"Soy una convencida de que cuando las personas son educadas, son capaces de construir una sociedad fuerte", asegura esta profesora palestina, galardonada como "la mejor maestra del mundo".

“Como profesores podemos dar una moral y unos valores a la gente joven para asegurar un mundo más justo, más bello y más libre“. La frase es de la educadora palestina Hanan Al Hroub, quien en marzo de este año recibió el prestigioso galardón “Global Teacher Prize“, considerado como “el Nobel de los profesores”.

Como publica el diario español El Mundo, este premio de alguna manera es un espaldarazo al mensaje de diálogo y paz de esta profesora palestina, uno de cuyos lemas es “No a la Violencia: Trabajar duro para liberar las mentes de los niños de la violencia y convertirlo en diálogos de belleza”.

“Queremos que nuestros hijos vivan en libertad y paz como el resto de niños en todo el mundo”, afirmó Al Hroub, quien fue recientemente entrevistada por la revista chilena Al Damir, donde se le consultó respecto a su método de enseñanza, plasmado en el libro “Aprendemos, Jugamos” (We learn, we play).

“Desde mi primer día como profesora promoví el lema “no a la violencia”, una iniciativa que adapté con la metodología “jugamos y aprendemos”. Esto produjo resultados positivos, incluyendo la eliminación de la agresión en el aula y la promoción del diálogo y la cooperación. Esto se ha extendido a otras clases y a las familias de los niños. El método “jugamos y aprendemos” ayuda a eliminar el comportamiento negativo en los niños, fomentando una motivación sólida en ellos, lo que mejora su rendimiento académico. Además, reduce el egoísmo y cultiva un espíritu de colaboración y liderazgo”, asegura.

Sobre los principales problemas que la violencia provoca en sus alumnos, Hanan sostiene que “los niños reflejan lo que está sucediendo a su alrededor, y el miedo tiene un profundo efecto sobre ellos. Algunos niños pueden reaccionar con mucha rebeldía, y por desgracia algunas escuelas responden de forma agresiva hacia ellos. Esto sólo crea un círculo vicioso. Mi trabajo es romper ese círculo de violencia, mediante la creación de una relación de afecto y confianza con los estudiantes y el cuerpo docente. (…) Los maestros comenzaron a visitar mi clase y la facultad se dio cuenta de que la ira no era el método correcto: los gritos y el castigo físico no son útiles, ya que los niños siempre repiten los patrones que aprenden“.

Finalmente, Hanan al Hroud manifiesta que “en muchas partes del mundo no se valora la docencia al mismo nivel que otras profesiones. Sin embargo, los maestros representan el verdadero poder en el mundo. Juntos, pueden unir al mundo a través de la educación y desarrollar un mejor futuro para las próximas generaciones”.

Lee la entrevista completa acá.