Gabriel Osorio, director de Historia de un Oso: “Se trata en primer lugar de una familia que se separa”

Internacional
Para el hombre detrás del premiado cortometraje, el cine de animación es "una herramienta super potente para poder entregar ideas y de alguna manera ser un aporte a la sociedad y no sólo ser un comercial".

por Oscar Huenchunao (texto y foto principal).

 

Fue, sin duda, uno de los hitos del mundo cultural chileno este año 2016: la cinta “Historia de un Oso” (Bear Story) ganó el premio Oscar al mejor cortometraje animado, convirtiéndose además en la primera producción cinematográfica de este país que recibe dicho galardón.

La conmovedora historia de un oso que es obligado a dejar atrás a los suyos para integrarse a un circo tenía además un trasfondo más personal: Gabriel Osorio, director del cortometraje, se inspiró en lo vivido por su abuelo, quien tras el golpe de Estado de 1973 en Chile, fue detenido y exiliado por las autoridades de la época.

En el marco del voluntariado que realizan los colaboradores de América Solidaria Internacional con la Corporación Moviliza, que busca superar y prevenir la situación de calle en Chile, quisimos compartir esta película con quienes viven en la residencia que tiene la organización en la comuna de Quinta Normal (Santiago). El conversatorio posterior a la cinta reflejó un amplio abanico de comentarios, desde quienes compartieron sus propias vivencias durante la dictadura, hasta quienes manifestaron que el exilio no siempre es político, ya que “a veces uno solo se separa de su familia y se encierra en sí mismo (…) Uno se puede autoexiliar de la sociedad, de sus amigos, de sus redes”, expresaron, entre otras visiones.

Quisimos compartir estas miradas con Gabriel Osorio, quien haciendo un alto en sus labores docentes nos comentó que, cuando trabajaba junto a su equipo en esta producción, “nunca pensamos que iba a llegar a tanta gente, nunca lo imaginamos. Siempre pensamos que era un corto “de nicho”, que lo iban a ver, como se ven los cortometrajes en Chile, un par de personas”.

“Pero lo que sí pensé desde un principio –y por eso siempre lo digo- cuando me dicen “y este corto que se trata de la dictadura…” yo les respondo: no se trata de la dictadura, se trata en primer lugar de una familia que se separa, eso es lo fundamental. Yo finalmente me inspiré en mi abuelo, que estuvo lejos de Chile, porque esa es la experiencia que yo tengo de separación familiar. También me inspiré en mi papá que se murió cuando yo era muy chico y que no lo tuve cerca, entonces para mi finalmente está el tema de que la dictadura, o en este caso el exilio, es el punto de partida, pero de lo que habla realmente el corto es qué pasa con una persona cuando es separada de su familia, eso es lo fundamental”, explica Osorio.

“Eso es lo que quería que se sintiera, porque más allá que se lo lleve un circo –en algún momento pensamos que la historia podía ser de un conejo que se lo lleva una granja, o un león que se lo lleva el zoológico- independiente de las razones, independiente de lo que uno adorne alrededor, la base del sentimiento es la misma: la importancia que tienen los lazos familiares y el apoyo que uno tiene que tener por parte de la familia para poder ser… un ser humano feliz. Entonces, en ese sentido es una alegría que “Historia de un Oso” tenga esas lecturas, porque eso es lo que yo quería”, asegura.

Gabriel sonríe cuando le comentamos la diversidad de visiones que genera la película, de que la gente toma la historia y se la apropia, conectándola con sus propias vivencias personales. “A mí me gusta mucho la animación, la parte más técnica, todo eso como que me fascina”, confiesa, “pero lo que en realidad me mueve a hacer esto es justamente, contar historias… contar historias con que las que la gente se pueda conectar. En primer lugar yo tengo que conectarme con esa historia, y para poder hacerlo necesito tener una relación sentimental con el cuento; necesito sentir algo por eso para pensar que a otra persona quizás también le pueda hacer sentido”, sostiene.

A su juicio, la animación como técnica de comunicación puede tener un gran potencial para campañas de sensibilización o de bien público. “Creo que sí, sin duda, por el hecho de que en la animación es mucho más fácil ser metafórico, no ser tan literal, y hablar no de hechos concretos sino de sentimientos, más que de una cosa como un hecho real, específico. Con la animación uno se puede separar de la realidad, y hablar más de los sentimientos en un sentido más abstracto, más del sentimiento en sí mismo”.

El realizador nos contó que “dentro de todos los proyectos que nos están apareciendo -ya que con todo esto del Oscar se nos abrieron un montón de ventanas y propuestas– uno de los que estamos viendo como posibilidad más concreta es justamente una campaña. No puedo contar muchos detalles porque aún la estamos trabajando, pero es un tema de sensibilización social, sobre niños en situación de calle. Y nosotros felices, felices de trabajar en este tipo de proyectos, porque cuando partimos lo primero que hicimos fueron series preescolares y al partir dijimos: “para hacer animación en Chile tienes dos caminos: hacer contenidos, que es muy difícil, porque es difícil encontrar financiamiento, o hacer publicidad, que es más fácil porque la publicidad paga mucho mejor”; finalmente decidimos irnos por el camino de los contenidos, porque aunque es mucho más difícil, sentimos que como comunicadores tenemos una responsabilidad, y tenemos no solo esta responsabilidad sino que tenemos herramientas súper potentes para poder comunicar cosas, para poder entregar ideas y de alguna manera ser un aporte a la sociedad y no sólo ser un comercial“.

“Claro, de vez en cuando seguimos haciendo comerciales, para poder mantener la productora y poder financiar las cosas que queremos hacer con contenido. Pero sentimos que nuestro aporte justamente va por ahí, poder entregar contenidos que sean positivos y que puedan de alguna manera mejorar la sociedad en la que vivimos”, nos dice Osorio.

Al despedirnos, le pedimos a Gabriel que nos recomiende alguna producción animada nacional; él nos sugiere dos. La primera es el corto The Gift”, de Julio Pot; la segunda es una serie llamadaPuerto Papel, cuyos capítulos se encuentran online, y además, son transmitidos por el canal TVN en Chile.