Terminar con el trabajo infantil, tarea de todos y todas

Internacional
En todo el mundo, hay 168 millones de niños que todavía son víctimas del trabajo infantil. Cambiar esta situación requiere, entre otras medidas, cambiar tradiciones fuertemente arraigadas en ciertas culturas.

Como todos los años desde 2002, este 12 de junio la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recuerda el Día Internacional contra el Trabajo Infantil. En esta ocasión, la fecha está dedicada al trabajo infantil en las cadenas de producción. “Con 168 millones de niños que todavía son víctimas del trabajo infantil, todas las cadenas de suministro, de la agricultura a la manufactura, de los servicios a la construcción, corren el riesgo de que el trabajo infantil esté presente”, señala la ONU en su sitio web.

“El trabajo infantil no tiene cabida en mercados que funcionen bien y esten bien regulados, ni en ninguna cadena de producción. El mensaje de que el trabajo infantil ya no puede ser tolerado y debe ser combatido con urgencia fue confirmado por los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Actuando juntos, podemos hacer del futuro del trabajo un futuro sin trabajo infantil”, dijo al respecto el Director General de la OIT, Guy Ryder.

El tema no está exento de polémica, especialmente luego de que en desde agosto de 2014, Bolivia promulgara una ley permite a los niños entre los 10 y 14 años trabajar bajo condiciones especiales. Entre los 10 y los 12, de manera independiente; a partir de los 12 de manera dependiente. “Es una ley que ha costado elaborarla, porque había un conjunto de convenios internacionales que el Estado ha firmado referido a los derechos (…) y existe una realidad boliviana, una modalidad propia de lo que es el trabajo y la situación de los niños y adolescentes del país”, dijo en el momento el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera.

En declaraciones al portal germano DW.com, Manfred Liebel, catedrático de la Universidad Libre de Berlín que investiga el fenómeno desde hace 35 años en América Latina, en África y Asia, explica que “en Bolivia existen tradiciones culturales especiales según las cuales los niños, a muy temprana edad, se integran en la responsabilidad de la familia o de la comunidad. De eso se puede aprender. Por eso se necesitan soluciones diferenciadas como en esta ley, según la cual se puede acometer las condiciones en las que trabajan los niños, que pueden ser benéficas como dañinas”.

Una mirada que otros, desde la sociedad civil, no comparten. Es el caso del activista hindú Kailash Satyarthi, quien manifestó su firme rechazo a la norma dictada en Bolivia. “He estado con el presidente Morales y todos los miembros de su parlamento cuando debatían para cambiar la ley, que está en contra de las leyes universales, por lo que nos opusimos”, dijo durante una visita a Chile en 2015, donde agregó que, a su juicio, “hay muchas injusticias que están sucediendo alrededor de nosotros en nombre de la cultura (…) ¿Por qué debería haber dualidad e hipocresía en nombre de la cultura? A los que promueven el trabajo infantil en nombre de la cultura, les pregunto: ¿usted enviaría a sus hijos a trabajar en la minería? ¿Como esclavos? ¿Enviaría a sus hijas al burdel para trabajar como prostitutas?”.

Al respecto, la Fundación América Solidaria propone, desde la tolerancia y la riqueza de este debate, abordar la temática desde la prevención de las peores formas de trabajo infantil, lo que supone:

– Entender el trabajo infantil como un resultado de la pobreza y una manera de perpetuarla, por lo que no promovemos la existencia de trabajo infantil y las dinámicas de exclusión que lo favorecen.
– Entender que las peores formas de trabajo infantil tienen por consecuencia la vulneración de los derechos de niños, niñas y adolescentes; ya sea impidiendo la participación integral del niño, niña o adolescente en el sistema educacional; poniendo en riesgo la integridad física, psicológica y moral del niño, niña o adolescente; o impidiendo el pleno desarrollo de sus capacidades.

Este es nuestro punto de partida; y desde ahí acogemos la visión de las comunidades, profesionales voluntarios y organizaciones locales con quienes trabajamos.

Laura Magallanes 2014 proyecto

Una mirada desde el terreno

A inicios del 2014, la psicóloga Laura Magallanes fue la primera profesional voluntaria de América Solidaria Uruguay, y el proyecto en que participó, realizado en Ecuador junto a nuestro socio territorial JUCONI, está fuertemente relacionado con el tema de este artículo.

“Desde mi experiencia como voluntaria en un proyecto de atención a niños y niñas en situación de trabajo infantil, considero que esta problemática ha cobrado un nivel de visibilidad e importancia para los Estados, que quizás años atrás no tenía. Comenzamos a cuestionarnos en nuestras sociedades que debemos establecer políticas que apunten a cambiar, mejorar y erradicar esta situación de la vida de estos niños y niñas. Entendiendo que para ello es necesario satisfacer necesidades y garantizar derechos a niñas, niños y sus familias”, nos dice Laura.

“Creo que es una problemática causada por múltiples factores algunos relacionados a pobreza, exclusión, necesidades insatisfechas, así como la diversidad cultural que implica el traspaso de costumbres y tradiciones dentro del ámbito familiar, el contexto en el que está inserto”, agrega. “En el trabajo realizado junto con fundación JUCONI, observamos que para generar estrategias tendientes a prevenir la inserción laboral de niñas y niños debíamos apuntar a generar factores protectores relacionados con las singularidades y construcciones subjetivas de estos niños y niñas y sus familias: desarrollo de autoestima, interrelaciones positivas con el entorno familiar, vinculación educativa, conocimiento de derechos del niño, reconocimiento de los riesgos del trabajo en calle, etcétera”.

Para la psicóloga uruguaya, el trabajo infantil “es una situación que amerita análisis reflexivos desprejuiciados, como brindar atención a todos los actores involucrados, teniendo en cuenta, además, que se trata de un medio de supervivencia para las familias que conforman la porción de población en situación de pobreza y pobreza extrema”.

Datos y cifras OIT

(Fuente: Estimaciones y tendencias mundiales 2000-2012: Medir los progresos en la lucha contra el trabajo infantil)