DECLARACIÓN MOVIMIENTO DERECHOS SIN FRONTERAS

Internacional

En los últimos días, en nuestro continente, más de 7 mil personas han atravesado Centroamérica —entre ellos, 2 mil trescientos niños, niñas y adolescentes— en busca de una mejor vida. Personas provenientes de Honduras, Guatemala y El Salvador, principalmente, han generado la caravana más grande de la historia para intentar llegar a Estados Unidos, arrancando de la violencia brutal del crimen organizado, la corrupción y la pobreza que viven en sus países. Allí, en ese recorrido que ya ha durado trece días y que hoy los sitúa en México, múltiples derechos se han visto vulnerados, incluidos los de miles de niños y niñas. Pero esta caravana no es un hecho aislado, sino la máxima expresión de una situación que lleva años azotando distintas partes del mundo.

Hoy en el mundo son más de 244 millones de personas las que viven fuera de su país de origen, siendo la búsqueda de protección y de una mejor vida las principales razones que las impulsan a migrar. De ellas, 65 millones son desplazadas por la fuerza, donde 21 millones son refugiados y refugiadas y 3 millones son solicitantes de asilo.

En este marco, las organizaciones e instituciones firmantes declaramos:

1- Esta caravana migratoria internacional, sin precedentes en la historia de la humanidad, ha hecho evidente la falta de un sistema de coordinación internacional de la migración que, de acuerdo con los compromisos e instrumentos de Derechos Humanos, evite la crisis humanitaria que viven los y las migrantes, tanto en las fronteras como en los países de tránsito y destino.

2- Identificamos como causa de esta situación a una cultura continental y un modelo social que nos ha llevado a ser el continente más desigual del planeta, con bajos niveles de cohesión social al interior y entre los países, lo que causa pobreza, frustración y violencia. Para cambiar esta realidad, el mayor desafío será el que consideremos a todas las personas igualmente dignas e importantes.

3- Las graves vulneraciones a los Derechos Humanos que viven las personas migrantes —y que arrastran desde sus países de origen—, en las cuales se inscribe también la caravana que se dirige hoy a Estados Unidos, abarcan la privación a la salud, a una vivienda, a la educación, al trabajo y a vivir en paz y seguridad.

4- Ante esta situación, las organizaciones sociales, instituciones y personas abajo firmantes, reiteramos la necesidad de proteger, respetar y asegurar el ejercicio concreto de los Derechos Humanos, especialmente para aquellos que se encuentran desprotegidos y en situaciones de desamparo de políticas sociales nacionales que puedan hacerse cargo.

5- Hacemos un llamado urgente al Gobierno de Chile y los gobiernos de América, a reaccionar y proponer medidas concretas de ayuda humanitaria y mecanismos de acogida a quienes, escapando de la violencia, el hambre o la pobreza, han tenido que desplazarse hacia otro lugar. No podemos ser sólo espectadores.

6- Hacemos un llamado a una acción de mediano y largo plazo de las naciones americanas a generar acciones coordinadas de cooperación eficaces y eficientes en Centro América, exigiendo a que se cumplan con las metas de cooperación de “destinar el 0,7% del ingreso nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo de los países en desarrollo y entre el 0,15% y el 0,20% del ingreso nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo de los países menos adelantados” (Meta 17.2 Objetivos Desarrollo Sostenible ONU).

7- Solicitamos con suma urgencia a los organismos internacionales, proveer ayuda inmediata y urgente a las personas que son parte de esta caravana, teniendo en consideración la magnitud y las consecuencias humanitarias de seguir llegando tarde.

La migración nos concierne a todos y todas, también a las organizaciones de la sociedad civil o autónomas del Estado que trabajamos día a día contribuyendo en la construcción de un mundo sin pobreza, más justo e igualitario. Queremos hacerlo de la mano con los estados, los ciudadanos y especialmente con quienes sufren en carne propia la violencia y exclusión. Asumimos nuestra propia responsabilidad de aportar en esta crisis humanitaria, visibilizando, derribando los prejuicios y participando de iniciativas que permitan dar soluciones concretas a ella.

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