Haití 18-07-2019

Cartas para la inclusión

“Mi nombre es Samantha Joseph. Tengo 13 años. Voy en tercero de primaria. Me gusta bailar y hacer dibujos. Te envío esta carta para presentarme y para darte las gracias por el trabajo que realizas en la escuela. Juntos podemos construir la Escuela San Carlos de Borromeo” se lee en una de las cartas que recibieron profesores, auxiliares, porteros, cocineras y otras tantas personas que son parte del personal de la Escuela San Carlos de Borromeo, en Croix des Bouquets. ¿El emisor? El grupo de estudiantes que conforma el programa del Departamento de Desarrollo Integral (DDI) y que hoy trabaja para tener mayor visibilidad y reconocimiento en la comunidad escolar.

Son 62 niños y niñas de distintas edades y con capacidades diferentes que buscan estar verdaderamente integrados, un gran desafío que se puso la Escuela junto a Daniela Romero y Alexandra Crosignani, voluntarias de América Solidaria, pues en Haití no existe un programa educativo que hable de este tipo de inclusión. Es así que a través del proyecto “Juego, aprendo y dialogo” se busca reforzar el Proyecto Educativo Institucional del establecimiento, y bajo ese alero, ayudar en la inclusión de estos niños y niñas, tal como cuenta Daniela: “mi tarea es que sean realmente considerados un estudiante más, que si bien pueden tener limitaciones físicas o capacidades cognitivas diferentes, pueden participar y hacer parte de la escuela”.

El envío de cartas “es una de las distintas iniciativas que se han implementado para presentarse y sensibilizar a la comunidad escolar sobre los niños con capacidades diferentes, darle voz y rostro a quienes vemos diariamente y no conocemos” dice Alexandra. Por su parte, Daniela cuenta que con la actividad “muchos profesores de secundaria sorprendidos preguntaban quién era esa persona que les había mandado la carta, y se les pidió que fueran a buscarlos a la sala de DDI para conocerlos al menos. Entonces lo lindo es que al menos esta actividad generó en algunos la curiosidad de saber quién era ese “otro” que está en mi escuela y me está escribiendo”.

Una dinámica que sin duda movió y unió a la escuela en distintos niveles, ya que en el proceso de escribir y decorar las cartas participaron alumnos de otros cursos que son padrinos y madrinas de los estudiantes del programa DDI. Y por supuesto, algunas de las esperadas respuestas: “Estoy muy contenta por la carta, gracias. Deseo que te conviertas en un buen y gentil hombre y que Dios te proteja por toda la vida”.

 

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